Tron: Legacy
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Crítica hecha por:Jack Rico
Fecha: 04.05.2011
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Calificación: |
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Clasificación: PG por secuencias de ciencia ficción, acción y lenguaje de violencia leve.
Estreno cinematográfico: 12.17.2010 Estreno nacional en los EU
Elenco:
Jeff Bridges,
Olivia Wilde,
Michael Sheen,
Garrett Hedlund,
James Frain,
Bruce Boxleitner
Director:
Joseph Kosinski
Distribuidor:
Walt Disney Pictures
Género:
Ciencia Ficción ,
Suspenso ,
Aventura ,
Acción
País: EE.UU.
Página oficial: http://disney.go.com/tron
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Lo que se puede mencionar como uno de las más anticipadas secuelas del año, ‘Tron: Legacy’ logra lo cumplido en ser, en mi opinión, la mejor experiencia tridimensional de 2010 y discutiblemente en la historia del cine. Eso no significa que el guión sea igual de bueno.
La historia, en su esencia, trata sobre la relación entre un hijo y su padre... y una pequeña historia de amor casi irrelevante escondida dentro del filme. Cuando la cinta abre, es el año 2010. Kevin Flynn (Jeff Bridges), el protagonista del TRON original, ha estado desaparecido durante dos décadas después de que hizo declaraciones sobre un gran avance tecnológico que iba a cambiar el mundo. Su hijo Sam (Garrett Hedlund), lamentablemente creció sin padres y es afectado toda su vida por esto. Como el accionista principal de ENCON (compañía de su padre), Sam tiene el derecho de tomar un papel activo en la empresa como jefe, pero el resentimiento hacia todo lo que tiene que ver con su padre, no le permite aceptar su destino. Cuando Alan Bradley (Bruce Boxleitner), un ‘viejo amigo’ de la familia, recibe lo que parece ser un mensaje de Flynn, Sam va a Arcade Flynn a investigar el misterio. Él es accidentalmente transportado al ciberespacio donde encuentra pistas del paradero de su padre. Una vez allí, Sam descubre un universo regido por un doble de Flynn, Clu (también interpretado por Bridges), un dictador cruel que se opone a Flynn y su protegida, Quorra (Olivia Wilde). Sam se une a su padre para encontrar el camino a casa y evitar que Clu cruce al mundo real.
El argumento de ‘Tron: Legacy’ carece de ambición y sorpresas, y por ende, resulta ser una historia predecible y ausente de ansia y expectativa. Esto no significa que la historia sea mala, pero modesta sería una buena manera de describirla. Por eso fue primordial que los productores crearan un universo tan visualmente arrollador que el publico no tenga otra opción sino ignorar los defectos del guión. Fans disfrutarán de las cantidades de pequeñas referencias de la primera película. Cosas que solo puedes descubrir si sabes de que te hablan. Pero más allá de esos detalles, Legacy puede verse independientemente, sin que nada del argumento central se pierda. Las escenas de acción están bien coreografiadas. Ellas son numerosas e incluyen una versión actualizada de la carrera de coches del primer Tron junto a un duelo aéreo. Posiblemente la secuencia más potente se produce al principio, cuando Sam se tiene que defender en batallas individuales con algunos soldados.
Jeff Bridges, al opuesto de su actuación en True Grit, no invade la pantalla como uno esperaba. Sin embargo, para propósitos nostálgicos fue todo un deleite verlo encarnar a Flynn casi 30 años después. Bruce Boxleitner por su parte, recibe un tratamiento distinto ya que casi no sale en la película. Boxleitner interpretó al personaje de ‘Tron’ en el primer filme y fue una pobre decisión no usarlo más frecuentemente en esta secuela. El joven Garrett Hedlund, Sam, es bueno pero tuvo problemas transmitiendo emociones de manera convincente. Olivia Wilde, Quorra, trae una mezcla de inocencia y sensualidad a su papel la protectora de Sam, pero no es capaz de aportar matices más allá de una cara bonita.
No nos podemos olvidar de la brillante banda sonora de Daft Punk. Aunque suena similar a las composiciones electrónicas del filme ‘Inception’, el sonido enlaza perfectamente con la estética del filme.
‘Tron: Legacy’ es una excelente opción para cualquier persona que gustó del filme original y le gusta películas con una máxima cantidad de efectos especiales. Es imperativo que usted vea esta cinta en IMAX 3D y no en versión regular, es decir 2D. No solo sería una perdida de tiempo sino de su plata si lo hace. El filme fue concebido para ser vista en IMAX 3D y es la manera correcta de ver el filme para que uno pueda sumergirse por completo en la experiencia que el novato director Joseph Kosinski deseó.