Ocean's Thirteen
George Clooney, Brad Pitt, Matt Damon, Don Cheadle y sus amigos se reúnen por tercera vez para beber, comer comida fina, gastar dinero en lujos frívolos y gozar y pasarla bien…y de paso, ponerlo todo en celuloide y crear una película en la cual sus personajes beben, comen, gastan dinero y gozan y la pasan bien. Esta vez la pandilla de ladrones y estafadores de toda pinta y edad regresa a Las Vegas, donde se desenvolvió su primera aventura, para hacer perder al hotelero Willie Bank (Al Pacino) millones de dólares la noche que abre su nuevo casino, como venganza por traicionar y casi matar a uno de los suyos; para lograrlo, deben infiltrar el personal del hotel en todos los departamentos, arreglárselas para manipular los resultados de varias docenas de juegos de azar, desactivar el sofisticado sistema digital de seguridad, etc., etc. etc. Seamos honestos; la trama como tal, en estas películas, importa poco. Sólo tiene que servir como pretexto y trasfondo para llenar una pantalla de cine con más estrellas de las que uno ve en los Oscares y con colores, luces y golondrinas visuales para divertir el ojo. ¿Funciona? Claro que sí. “Ocean’s 13” uno se la pasa divertido, gozando de la camaradería en el diálogo entre actores que obviamente se llevan bien y se están divirtiendo genuinamente en sus papeles. El buen ánimo del elenco se trasplanta a uno mismo en el público, y uno se ríe con la comedia y las situaciones de la trama. Y la cinematografía fluida, que retrata el mismo director Soderbergh, junto con la música y el diseño de producción y vestuario, crean todo un banquete suntuoso en la pantalla gigante. Pero lo poco gusta, y lo mucho empalaga. No piense mucho en las enormes semejanzas entre este capítulo y los anteriores, y no frunza el ceño tratando de descifrar los elementos más improbables de la trama. Por ejemplo, ¿realmente hace falta un taladro subterráneo del tamaño de un tren, que cuesta 36 millones de dólares y para el financiamiento del cual hay que recurrir al antiguo enemigo que realiza Andy Garcia, para simular un terremoto y causar que se evacue el casino? ¿Por qué no sencillamente activar la alarma de fuego? O por el otro lado, “No repites el mismo truco, haces el truco siguiente,” explica el personaje de Cheadle cuando alguien le sugiere que reciclen una medida que les dio resultado en un capítulo anterior; sin embargo, sin arruinar las sorpresas que para mí no fueron sorpresa alguna, la propia “Ocean’s 13” no sigue ese consejo en varias de las revelaciones que forman sus momentos culminantes. ¿Y será verdad mi sospecha, que los guionistas ya no saben qué más hacer con algunos de los personajes menores? Al acróbata chino Yen (Shaobo Qin) solo lo reclutan para una misión de investigación, la cual fracasa, y el joven Virgil (Casey Affleck) se pasa más de la mitad de la película en Chihuahua, México, provocando una rebelión entre los obreros en la fábrica de dados para el casino, donde su único objetivo era contaminar el plástico de manufactura. En fin, preguntas como esas impiden gravemente el disfrute de esta película; evite hacérselas, como mismo uno evita pensar en el valor nutricional de comerse todo un saco enorme de dulces, y usted se gozará “Ocean’s 13” del mismo modo. Alejandro Arbona
|
![]() |
Críticas de DVDCríticas de DVDNuevas NoticiasNuevas Noticias |
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||